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El Corazón de Jesús:mi salvación.

Estoy dispuesta y gozosa por poder narrar lo que en mi caso fue un extraordinario milagro realizado por nuestro Señor.
Hace un año, mi marido y yo quisimos darle otro hermanito a nuestra hija, Marta, de 5 años, pero la gran sorpresa fue que quedé embarazada de mellizos. Al principio fue una conmoción para mi, pero con los ánimos de mi familia y mis amigos, rápidamente creció la ilusión de que mi familia iba a ser numerosa de golpe y porrazo. Todo iba muy bien, dentro de la normalidad, hasta que en la ecografía más decisiva, la tridimensional de las 20 semanas de embarazo, mi ginecóloga me advirtió que la placenta de uno de mis mellizos, concretamente de la niña, era anormal y quistica. Aunque me tranquilizó diciendo que en principio no se veía nada grave que pudiera alterar el crecimiento de mi bebé, me comunicó que debía enviarme a Granada, centro de referencia en Ginecología, para analizar qué tipo de placenta era aquella.
Como yo me sentía muy bien, y mis mellizos también lo estaban, no di ninguna importancia a esas palabras de la doctora y me marché al Hospital Virgen de las Nieves sin temor alguno. El ecógrafo del Hospital estuvo analizando la placenta más de dos horas seguidas, y midiendo el feto minuciosamente, para observar alguna anomalía, y después me dijo que debía realizarme un análisis de sangre en ese mismo momento para descartar que la placenta fuera "molar" (una gravísima deformación congénita y cancerígena). Se me heló la sangre y pregunté qué ocurriría entonces. El doctor me dijo que el embarazo se interrumpiría y me extraerían los dos fetos: el sano y el afectado, pues en estos casos la vida de la madre estaba en primer lugar. Mi angustia duró un fin de semana entero, aquí en Almería, a la espera de esos resultados que determinarían el futuro de mis bebés, y el mio propio. En esos momentos de profunda tristeza y desconsuelo acudí a María Santísima y recé el Rosario con toda la fe que pude mostrar (no se me olvidará como la cruz del Rosario se posaba suavemente sobre mi vientre, como si quisiera consolar mi profunda tristeza).
Al fin llegaron los resultados: no era una placenta molar...pero aún peor: la anormalidad de este tipo de placentas sólo había sido diagnosticada en ¡70 casos en todo el mundo!. En la sala donde me practicaron la ecografía se concentraron todos los especialistas de la planta de ginecología, para ver de cerca y ¡ por primera vez en su carrera! la extraña placenta que sólo habían estudiado en enciclopedias. Lo único que me tranquilizó fue saber que mis hijos estaban a salvo, pero los doctores fueron claros: morfológicamente mi bebé estaba perfecto, pero no descartaban que tuviera otro tipo de malformaciones o enfermedades congénitas. Sólo podría averiguarse con una prueba invasiva que pondría en riesgo la vida de mis hijos. Me negué. Empezaron las visitas mensuales a Granada y los controles periódicos que me indicaban que por el momento, todo transcurría bien. Mis niños crecían y engordaban, y ya estaban de siete meses. Hasta que en la última visita la ginecóloga se sorprendió: El aspecto de la placenta se estaba normalizando, y por la rareza del caso, no encontró explicación. Imagínese que alegría! Todo parecía arreglarse y volvía el sosiego. Hasta que una mañana, de siete meses, sufrí un desprendimiento de placenta, lo más grave que puede ocurrir en un embarazo. Me metieron en un quirófano de extrema urgencia, y mientras me ponían la anestesia, me vino la imagen del Sagrado Corazón a mi mente. La llenó toda entera, como una pantalla. Recuerdo que le rogué: "Corazón de Jesús, Ayúdame, ayúdame", y no recuerdo ada más. Cuando desperté en cuidados intensivos, la doctora me confirmó que había tenido dos niños preciosos, y que se habían salvado por 5 minutos. Pesaron 1,5 kg y 1,700, pero sanos como dos manzanas, no necesitaron intubación,sólo la incubadora para coger peso. Con respecto a mí, no necesité ni una gota de transfusión, y los médicos no salían de su asombro. Uno de ellos me dijo que era muy afortunada, y que le diera gracias a "mi buena estrella". Yo, cariñosamente, puntualicé: "A mi buen Dios, mi Corazón de Jesús". Jamás, mientras viva, olvidaré lo que Dios ha hecho por mí...hoy tengo tres hermosos hijos.

22/06/2009 23:16 Maria ;?>

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corazondejesus

gravatar.comAutor: juany cruz

nuestro sagrado corazon de jusus me sano de asma bronquial en el ultimo momento de mi vida yo crei estar muerta cuando desfalleci vi todo obscuro y luego vi a la virgen maria por un lado de mi con los brazos extendidos y llorando y luego una luz blanca y brillante y vi de entre esa luz salia nuestro sagrado corazon de jesus y me dijo levantate que tu no estas muerta y cuando reaccione estaba en el hospital y mi madre a un lado yo estba viva a pesar de que tenia los pulmones a punto de reventar de flemas estaban llenisimos y de ahi sane y no me volvi a enfermar gracias a nuestro sagrado corazon estoy viva gracias a el y a la virgen de guadalupe. aun vivo alabdo sea el señor jesus que resucito de entre los muertos asi el me volvio a resusitar.

Fecha: 28/11/2010 01:40.


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